Un vuelo a hora y media desde Bogotá o Medellín es lo que separa a los colombianos de los curazoleños, y aunque pareciera que son dos países distintos, hay un hecho que los une: las ganas de festejar hasta lo más mínimo. De hecho su carnaval dura dos meses, pero hay eventos que festejan desde niños a adultos mayores.
@pulzocolombia Curazao es más que playas bonitas: así es el carnaval, uno de los eventos más importantes entre todas las islas del Caribe. #Curacao #Sienteloportimismo #karnaval #fyp ♬ Carnaval Beat – Cici Beats
Yo nunca había ido a un carnaval, ni siquiera a un desfile, sin embargo, luego de vivir el ‘Grand Farewell Carnival Parade’ de Curazao, debo decir que me declaro fan. Se trata de uno de los eventos más esperados de esta isla ubicada en el Caribe. Es tan importante, que los curazoleños del mundo regresan a su casa por unos días para compartir con su familia, la capacidad hotelera llega a su máxima capacidad y las calles se cierran por largas horas para ver desfilar a más de 4.000 personas en dos días diferentes.
Aunque el principal motor económico de la isla es el turismo, el ‘Karnaval’, así con K —como se escribe en papiamento, su idioma materno—, provoca que los participantes del desfile inviertan en sus trajes y en las carrozas que por más de 7 horas caminan, iluminan y alegran las calles.
Estos fueron algunos de los trajes que se vieron en el Carnaval de Curazao. Foto: Pulzo.La preparación para estar allí comienza desde muchas semanas atrás. Las comparsas (como para ponerlo en términos colombianos) eligen una temática, pero los participantes son libres de hacer sus trajes como quieran, eso sí, siguiendo unos patrones de colores. Eso permite que las personas saquen toda su creatividad, razón por la que hay muchas combinaciones, trajes con luces, unos muy recatados y otros no tanto, pero lo que nunca falta es la actitud.
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La afición y tradición de este evento es tanta que me permitió conocer la historia de Gloria, una colombiana que llegó a la isla hace más de 20 años y que durante este tiempo ha logrado sacar a su familia adelante a punta de confecciones. Me contó que aunque es enfermera de profesión, llegó a Curazao luego de que su esposo falleciera en Colombia. Con seis hijos, empezó a trabajar en el área de la salud, pero para ganarse unos pesos de más empezó a hacer trajes en las noches. Su éxito con las máquinas de coser fue tanto que cada vez le llegaban más trabajos, razón por la que se dedicó de lleno a ese negocio. Aunque hace un par de años se regresó al Valle del Cauca, desde la isla la siguen buscando para hacer estos trajes, así que ella confecciona la mayor parte en Colombia, los envía en cajas y un par de semanas antes del carnaval viaja a Curazao para ajustar todos los detalles.
Yo estuve en Estreno, una de las comparsas más grandes del desfile. Éramos más de 1.600 personas con diferentes trajes. La mayoría eran curazoleños, pero también me crucé con neerlandeses, estadounidenses, australianos y personas que viajan de muchas partes del mundo para estar allí. Si bien la Tumba es el ritmo tradicional para este carnaval, también se escuchan muchas otras variaciones de ritmos caribeños que ojalá un día llegaran a Colombia, pues, como el reguetón, la salsa, el merengue, el afrobeat, el reggae, hacen mover cualquier cuerpo. Por ejemplo una canción con la que me quedó, y como recomendación para los melómanos, podría ser ‘Caya Ta Pia’, de Jeon, que la escuché en todas las esquinas.
Adentro del desfile, debo decir que los más de 9 kilómetros de camino no se sienten. La organización es perfecta. En mi caso, Estreno tenía 8 camiones. En tres de ellos iban músicos o Dj’s ambientando la fiesta, en otros daban tragos (todos los que quisiera), en otros estaban los baños y había hasta un espacio para descansar. En realidad, las restricciones al participar son pocas porque, como me lo dijo nuestra guía local, Dámaris, hay un lema entre los isleños: “solo tenemos una vida y hay que vivirla”.
Y de eso se encargan cada uno de los asistentes al ‘Karnaval’. No importa si está afuera o adentro de él, ver la alegría de las personas contagia muchísimo. En realidad, nunca me sentí como un turista o un extranjero porque si algo caracteriza a los curazoleños, como a los colombianos, es la calidad con la que reciben a los visitantes.
¿Lo repetiré? Ojalá que sí. Esta festividad se está haciendo cada vez más popular y aunque lo más importante es que los locales la sigan sintiendo como suya, hay una alta probabilidad de que cada vez sea más internacional y les permita a más personas de todo el mundo visitarla y vivirla por lo menos una vez.