segunda vicepresidenta de la camara se declara en resistencia a benedetti

El ministro Daniel Rojas no pudo argumentar bien el documento frente al jurado.

En su rol de oposición, pero también de mujer, la representante Lina María Garrido –nada menos que la segunda vicepresidenta de la Cámara–, ha jugado un rol de contrapeso y resistencia a las pretensiones del Gobierno de Gustavo Petro en el Congreso.

Sus denuncias pusieron al descubierto presuntos vicios de trámite en la convocatoria a extras por parte del saliente ministro del Interior, Gustavo García Figueroa. Y ahora, en su rol de integrante de la mesa directiva de la Cámara, ha frenado el agendamiento del proyecto hasta tanto el Gobierno cumpla con mandatos de la Corte Constitucional frente al derecho a la salud.

Sin embargo, hoy ante la llegada de Armando Benedetti enfrenta una encrucijada: no solo la indigna que un personaje denunciado por presunto maltrato a la mujer llegue a ser ministro y se siente de tú a tú con ella en la mesa directiva de la Cámara, sino que le preocupa que sus aparentes prácticas ‘non sanctas’ afecten el desarrollo legislativo.

Ya se publicó el decreto de nombramiento de Armando Benedetti y ayer incluso estuvo en la Cámara. ¿Cómo cambian las cosas en el Congreso ante el arribo de una figura de su calibre?

Es un personaje supremamente cuestionado. Es de los funcionarios públicos que más investigaciones tiene. El presidente Gustavo Petro –ha quedado claro para el país–, se siente casi que humillado y sometido por Armando Benedetti. Es una persona que desde el principio amenazó con que diría de dónde salieron $15 mil millones, de dónde salieron los votos para que Petro fuera presidente, y a cambio de eso, Gustavo Petro lo que ha hecho es pasearlo por todo el Gobierno y por todos los puestos habidos y por haber.

Eso significa que esos duros cuestionamientos, ese dudoso actuar que tiene Armando Benedetti, es lo que necesita para poder agilizar sus trámites en el Congreso de la República. Hoy es vergonzoso ver a representantes del Pacto Histórico, a gente del Gobierno que se rasgaba las vestiduras, diciendo ‘es un mal necesario’.

¿Qué significa? Que él viene con clientelismo, con burocracia, chantaje y sabotaje a tratar de conquistar la mayor cantidad de votos para que las iniciativas del Gobierno se vuelvan realidad. Todo esto, ‘ad portas’ de las elecciones de 2026.

Como mujer, ¿qué implica para usted tener que relacionarse con él, que ahora es próximo ministro del Interior?

Como única mujer en la mesa directiva, ante un personaje que está siendo cuestionado por maltratar mujer, le pido a mis dos compañeros que el señor Armando Benedetti no se siente con nosotros. No le puedo impedir su entrada al recinto porque Gustavo Petro –desconectado de la realidad del país–, prefirió ese mal necesario, pero que no se siente en la mesa directiva. Eso para mí, para las mujeres de Colombia y las mujeres representantes que dicen luchar por el feminismo y por los derechos de las mujeres, creo que sería un insulto peor.

Allá él, allá su Ministerio, allá su edificio donde manda, pero en la Cámara de Representantes mi postura está en que me hagan respetar el nombre de las mujeres y que el señor Armando Benedetti se quede abajo en la silla de los ministros y no arriba, queriendo hacer lo que hicieron los anteriores ministros, que es liderar la plenaria cuando esa no es su competencia.

¿Y cree que eso pueda llegar a pasar? Usted se opone, pero ¿logrará evitar sentarse de tú a tú con Benedetti?

Espero que mis compañeros se solidaricen y entiendan que para las mujeres hoy en día eso es un irrespeto. No pretendo aquí creer que tengo más derecho o no, pero uno tiene que mostrar postura y dignidad que a otras les faltó.

Yo no puedo parecer deshonrosa, como la posición de Susana Muhammad, que lloró, que le pidió al presidente Petro que se fuera y luego simplemente le dieron la dirección del Departamento Nacional de Planeación. Se le olvidaron sus lágrimas y su dignidad.

No le estoy impidiendo que vaya al debate, no lo puedo hacer, pero mínimamente lo que espero es que en la mesa directiva en la que yo estoy sentada, él no tiene derecho a sentarse y que no tenga permiso de hacerlo.

¿Cree que con las maniobras con las que pueda llegar Benedetti el Gobierno logre destrabar la reforma a la salud?

No lo digo yo. Lo dicen los mismos petristas: es un mal necesario. Benedetti llega a destrabar las iniciativas del Gobierno en el Congreso. No lo digo yo, lo han dicho todos ellos. Hasta María Fernanda Carrascal borró el trino en el que celebraba que habían sacado a Laura Sarabia y a Benedetti del Gobierno para hoy decir que se convierte en una luz al final del túnel para que, con componendas, se logre agilizar el trámite de las reformas.

Si está probado todo el ‘prontuario’ de Armando Benedetti les digo a mis compañeros que tengan mucho cuidado. Si en estas condiciones ha sometido al presidente de la República, no imagino qué pueda hacer con los representantes a la Cámara que accedan a sus chantajes o pretensiones a cambio de votos. Tengan mucho cuidado.

¿Usted estaría dispuesta a dialogar o hablar con él en algún momento?

No, no quiero que se me acerque. No tengo nada de qué hablar con él. Tengo muy claras mis posiciones frente a las iniciativas. No quiero que se me acerque ni me llegue a decir nada, porque lo sapeo. Y le sumo un coscorrón.

Usted ha denunciado presuntos vicios de trámite alrededor de la reforma a la salud que van desde la presunta alteración del Diario Oficial hasta una usurpación de funciones por parte del saliente ministro Gustavo García. ¿Hay riesgo de que el proyecto naufrague en los estrados?

Estoy segura que todos esos vicios llevan a que esta reforma no siga su curso y que la justicia nos dé la razón. Empezamos por radicar una tutela por la violación al debido proceso legislativo contra el presidente de la Cámara, Jaime Raúl Salamanca. La Coordinación Legislativa de la Cámara conceptuó que esta ley debía tramitarse como una ley estatutaria, en la medida en que regula un derecho fundamental como la salud. Eso se obvió y se le dio naturaleza de ley ordinaria.

Ese reparo ha marcado toda la discusión, tanto en Cámara como en Senado. Sin embargo, usted últimamente ha denunciado otras irregularidades, particularmente frente a la citación a sesiones extras...

Cuando nos convocan a sesiones extraordinarias hubo una improvisación total por parte del Gobierno. Primero nos dijeron ‘sí los voy a convocar’, luego no. Posteriormente, se dio todo el espectáculo del Consejo de Ministros y, con tal de ver cómo estaban las bancadas, de manera improvisada el ministro Gustavo García suscribe y proyecta el 10 de febrero los dos decretos. Primero, en el que lo encargan como ministro y luego, en el que nos convoca a extras. Ahí es donde se configuran, corroborado por la Presidencia, los vicios de trámite.

¿Cuál fue la irregularidad?

En la convocatoria a extras es Gustavo García quien firma la convocatoria. A los representantes nos notificaron vía WhatsApp en un mensaje del grupo de voceros. ¿Cómo es posible que en una función constitucional del más alto nivel, como lo es que el Ejecutivo convoque al Legislativo a sesiones extraordinarias, no esté publicado debidamente el decreto del encargo del ministro en el diario oficial? No lo hicieron y se lo pasaron por la faja.

¿Qué era lo que tenían que haber hecho? Delegar al ministro encargado y publicarlo en el Diario Oficial, para que luego ese ministro sí convoque a extras. Lo hicieron al revés. Todas esas anomalías y esos vicios nos llevaron a colocar una tutela que en este momento está en trámite y una demanda de nulidad del decreto donde nos convocan a extras que en este momento está en el Tribunal Administrativo de Cundinamarca.

Lo que esperamos es que se reafirmen esos vicios, esa usurpación y extralimitación de funciones, así como la manipulación del Diario Oficial, para que anulen esas sesiones y los siete artículos que en ese momento se aprobaron se caigan.

Es decir, en caso de que prospere esa demanda, ¿se caen únicamente los siete artículos aprobados y no todo el proyecto?

Si se considera que estaban nulos, claro. Dentro de las pretensiones que hicimos en la demanda solicitamos que se separara el proceso del debate. Tenemos que esperar qué dice el juez. En últimas la decisión final es para que esas sesiones se declaren nulas: como si nunca se hubiesen desarrollado.

Como integrante de la mesa directiva, ¿habló de estas irregularidades con el representante Salamanca y con el ministro García?

El primer día de sesiones extras lo felicité, porque ese día sí era ministro. Le dije ‘no se deje usar, usted hasta ahora está aquí llegando como ministro, no se deje utilizar’. Él tenía una clara intención de que el presidente de la República lo dejara como ministro del Interior y por eso sacan casi que por la puerta de atrás al exministro (Juan Fernando) Cristo.

No puedo afirmar que textualmente me lo dijo el ministro García, pero básicamente la única pretensión que tenía el Gobierno era ver cuántos votos tenía y poder configurar un nuevo gabinete.

¿Cree que las dificultades y líos alrededor de estas accidentadas extras le costaron el puesto al ministro García?

A él nunca el presidente de la República lo tuvo en cuenta para ser ministro. Simplemente le sirvió en el momento en el que necesitaban ver cómo estaban las bancadas después de ese fallido Consejo de Ministros. Petro necesitaba ver cómo estaba comportándose la Cámara de Representantes.

Hoy por hoy la reforma está estancada porque tanto usted como el primer vicepresidente, Jorge Tovar (de las curules de víctimas), se oponen a firmar el orden del día para incluir el proyecto en la agenda en Cámara. ¿Cuáles son sus objeciones?

Yo dejé una constancia en la que manifiesto que cualquier orden del día en el que incluyan la reforma a la salud no cuenta con mi firma. ¿Por qué? Primero, porque Guillermo Jaramillo no ha cumplido los autos de la Corte Constitucional que le ordenan reajustar el valor de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) para los años 2024 y 2025. Segundo, desde el 2 de diciembre con Jorge Tovar habíamos solicitado al Ministerio de Hacienda y al Ministerio de Salud el impacto fiscal de la reforma, es decir, cuánto cuesta. Es fundamental para el debate, pero no han dado respuesta.

Tercero, para ese momento dos bancadas estaban recusadas y no se habían resuelto por parte de la Comisión de Ética. Eso ya se resolvió. Pero hay un cuarto punto: las acciones judiciales que he interpuesto a lo largo del trámite.

Jorge Tovar y yo no firmamos el agendamiento de la reforma porque la crisis de la salud es tal que en este momento está en cuidados intensivos. Vemos todos los días cómo la gente se está amarrando en las EPS y está muriendo por la falta de acceso a medicamentos. Es una crisis que el Gobierno ha producido y que el no cumplimiento de los autos de la Corte lo agudiza muchísimo más.

Hasta que no cumplan con los autos de la Corte, y es un tema de solidaridad con otro poder público, no vamos a discutir la reforma.

Además, es un hecho que el semestre pasado le corrimos a la agenda del Gobierno. Hay más proyectos de importancia que también merecen discusión, como controles políticos que requieren ser atendidos. El presidente de la República y el oficialismo no puede obligarnos ni quitarnos una potestad que tenemos como mesa directiva: ser nosotros quienes agendamos el orden del día.

¿Este tipo de situaciones que usted denuncia son suficientes para poner en pausa el proyecto o el no agendamiento es un hecho más simbólico y político? El petrismo denunció que es un veto ilegal...

Es un tema para mí de argumentos que considero importantes a la hora de discutir la reforma a la salud. La ley dice que es la mesa directiva es quien aprueba el orden del día para discutir. Eso es un derecho que tengo como mesa directiva.

Yo no estoy poniendo un cerrojo ni estoy poniendo trabas. Esa es una una disposición legal que yo tengo como mesa directiva. Yo no puedo, y los representantes lo no pueden pretender, que entonces todo lo que diga el Gobierno es el mandato para el Congreso de la República. Aquí también hay un tema de dignidad y de respeto con el Congreso. Nosotros no somos empleados de Petro. No somos un ministerio de Petro. Este es un poder totalmente diferente, independiente y autónomo. Pareciera que cada vez que el señor presidente lo considera nosotros tenemos que correr. No, aquí hay cosas que están pasando. ¿Por qué entonces el oficialismo no le exige al señor Jaramillo que cumpla las órdenes de la Corte? ¿Por qué ahí sí no se pronuncian? ¿Por qué eso sí no es importante? Se están burlando de la ley, están viciando el trámite y aun así quieren seguir induciendo al Congreso al error.

El Congreso de la República está quedando en ridículo ante el país. Somos el hazmerreír de los colombianos. Yo, como integrante de la mesa directiva, no puedo permitir eso. Hoy la reforma pensional la van a devolver por un vicio de trámite: por falta de discusión. Parte de la reforma tributaria se cayó en la Corte Constitucional. El Ministerio de la Igualdad se cayó en la Corte Constitucional.

Eso evidencia que estamos tomando decisiones a la ligera apresurados, sin impacto fiscal, sin información, sin discusión, para que la Corte diga ‘venga Congreso, ustedes se ganan una platica, tienen un equipo que también cuesta platica para los colombianos, y no cumplen siquiera la ley ni no hacen bien su trabajo’. Hay que hacer las cosas bien. Si yo me presto para eso, después seré también culpable del ridículo que estamos haciendo el Congreso.

El presidente Petro habló de este tipo de actuaciones que usted ha liderado y lo calificaba como sabotaje, como filibusterismo. ¿Qué le responde?

El presidente es un irrespetuoso al querer compararme con el senador Iván Name, a quien él y su Gobierno quisieron tranzar para sus votaciones en Congreso. Que me respete: en ningún momento me he prestado para ningún chantaje. No estoy haciendo ningún tipo de sabotaje. Tengo mis propios argumentos y simplemente no me dejo amenazar ni perfilar por el presidente Gustavo Petro. Eso yo no lo permito.

A mí él no tiene por qué decirme cómo hacer mi trabajo de oposición. Él, allá en su Casa de Nariño, primero que gobierne el país, que deje de entregarle el territorio a sus amigos del ELN –que esos sí son los bandidos y son los que están masacrando a la gente–, antes de irse por el mundo viajero a pretender mostrar un liderazgo que en su propia casa ni siquiera es capaz de controlar.

El presidente cree que queriendo incendiar nuevamente el país, someternos al escarnio público, perfilarnos o amenazarnos, vamos a acceder a sus pretensiones. En eso le pido respeto a él y sobre todo respeto por el Congreso.

¿Qué debe pasar para que en la mesa directiva destraben la reforma y la agenden en el orden del día?

Que se cumpla la ley, que escuchen a la gente y que promuevan consensos. Es descarado e irrespetuoso ver cómo a las preguntas, a los cuestionamientos, a las dudas, a la falta de información que los representantes advierten en las sesiones, el ministro Jaramillo responde con burlas y se ríe en nuestra cara. Eso no es posible.

Hay una burla también con el poder judicial y el Congreso. Le pido a los colombianos que entiendan mi postura. Agradezco a los congresistas que se han solidarizado con mi posición. Pero el ministro Jaramillo resuelve lo que le exigió la Corte o de mi parte no va a contar con el voto positivo para que esa reforma entre en el orden del día.

¿Cómo han hecho en la mesa directiva? ¿Cómo han sido las discusiones alrededor de agendar el proyecto y cómo están los ánimos?

Nos reconocemos todos como lo que somos: integrantes de una mesa directiva en la cual debe prevalecer la democracia y la mayoría toma las decisiones. Cada uno asume sus posturas y cada uno debe defender el espacio que tiene. Yo, por supuesto, represento a la oposición y sí le he dejado claro a Jaime Raúl que tengo un distanciamiento radical frente al proyecto.

Hay el mayor respeto entendiendo que las circunstancias nada tienen que ver con nuestro trato personal. Buscamos que las cosas se hagan apegadas a la ley.

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